"Lo único que creen es lo que vean en la sábana", le dijeron. De modo que le enseñaron artimañas de comadronas para fingir sus prendas perdidas, y para que pudiera exhibir en su primera mañana de recién casada, abierta al sol en el patio de su casa, la sábana de hilo con la mancha del honor.
Se casó con esa ilusión.
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CRÓNICA DE UNA MUERTE ANUNCIADA
CRÓNICA DE UNA MUERTE ANUNCIADA
Gabriel García Márquez (1981)
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