RENOVACIÓN CULTURAL

Según la última edición del Diccionario de Lengua Española de la Real Academia, también Española -para centrarnos, que no centralizarnos-, la palabra cultura hace referencia al "conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época, grupo social, etc." 

Al Ayuntamiento de Granada, que "es tan breve que ya ha terminado" -atribuimos la expresión a Bunbury hasta que alguien lo desmienta y prevenimos así acusaciones-, le basta y harta la primera idea de esta cultura académica, creyendo que para llegar a la media es suficiente sumar cien y cero y dividirlo por dos. Matrícula de honor en modos de vida y costumbres; y muy deficiente en grados de desarrollo. Suerte que Federico García Lorca fue granadino... con permiso de los fuenterinos, y que la Alhambra se la quedaron unos cristianos que la conservaron -una cuestión que me intriga en este momento: ¿se sentirán orgullosos de la Alhambra todos los que celebran el 2 de Enero, Día de la Toma...? (proverbio budista: ...no has de tomar lo que no te es dado...)-, y gracias a Carlos I por iniciar lo que ahora es la Universidad de Granada... Gracias en nombre del Ayuntamiento a todos ellos por facilitarle la creación de una agenda cultural; rutinaria y carcosa, pero ciertamente cultural, innegable. 

Pero ¿y se convencemos al consistorio granadino de que 100 más 100 son 200; que lo que ahora es desarrollo se convertirá en costumbre; que la regeneración de los ciclos culturales supone la renovación de la sociedad y la pluralidad de ideas y opiniones libres? Dejar de apoyar proyectos renovadores como el Espárrago Rock antes o el Hocus Pocus ahora, no advertir y no potenciar la presencia de salas de conciertos como Planta Baja o El Tren, convertir el Palacio de Congresos en un centro de reunión para economías elitistas impidiendo el acceso a los grupos culturales alternativos, o programar, por enésima vez, "La venganza de don Mendo" en el Teatro Isabel la Católica, no va a ayudar a revitalizar el alma cultural de los 240.000 ciudadanos granadinos y de los 60.000 estudiantes universitarios.

En el norte de Europa se privilegia el uso de la bicicleta para ir a trabajar y, a veces, incluso para volver, algo meritorio teniendo en cuenta la complicada meteorología que se ciñe sobre sus ciudades. Una buena costumbre que se convierte en cultura. José Torres se cayó una vez de la bicicleta, desde entonces no le gusta la cultura y prefiere irse de compras pudiendo aparcar justo enfrente de sus tiendas preferidas, así evita también hacer deporte. Y es que eso es mucho avanzar: crear cultura al mismo tiempo que se fomenta la salud... "la lentitud es el recuerdo y la velocidad es el olvido" le dijeron que escribió Milan Kundera; tanto le gustó la frase que la hizo grabar en todos los relojes de sus súbditos. Y así estamos.

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